viernes, 31 de octubre de 2014
El embarazo antes del matrimonio
Libertad y libertinaje bajo un contexto personal
Libertad y libertinaje bajo el contexto social
Libertinaje y libertad en el noviazgo bajo un contexto familiar
domingo, 26 de octubre de 2014
El noviazgo: Algo amoral
El noviazgo bajo la crítica moralmente mala
El noviazgo bajo la crítica moralmente bueno
Criterios de una relación.
martes, 14 de octubre de 2014
Juicio moral sobre la necesidad del amor
Alguien expresó con mejores palabras que estas que; “la falta de amor es la asfixia del alma humana.”
La falta de unión en amor crea un sentimiento de separación, de desgarradora desunión, de in completitud, de no realización que nos hace sentirnos prisioneros de una vital necesidad no satisfecha.
Es fácil, especialmente entre los más jóvenes, confundir el amor con la intimidad física entablada con alguien del sexo opuesto, el súbito derrumbe de las barreras que existían entre dos desconocidos. Pero tal experiencia de repentina intimidad es, por su misma naturaleza, de corta duración. La intimidad física es interpretada como amor, cuando solo es prueba de la enorme soledad en que se encontraban, y en la que pronto descubrirán que siguen estando.
El íntimo acercamiento rápidamente es explorado y agotado, el milagro de ir salvando barreras desconocidas se extingue, la chispa se apaga con el tiempo.
Quien no ha sabido madurar en el auténtico amor, rápidamente buscará un nuevo desconocido, para entablar nueva intimidad, salvar nuevas barreras, para apagarse de nuevo, siempre con la ilusión de que el próximo será distinto. A este mantenimiento continuado de ilusiones contribuye el carácter engañoso del deseo sexual. Pues a veces identificamos como amor lo que solo es atracción física.
El hombre es un ser espiritual, y la sola búsqueda de lo material lo mantendrán siempre insatisfecho.
El sentimiento de separación, del que he hablado, crea angustia, sensación de aislamiento, de vergüenza y hasta de culpa.
En el relato de Adán y Eva el pecado provoca la separación, la rotura de la íntima unión con Dios. La traición a la confianza depositada por Dios en ellos crea una distancia, una separación, de lo cual se sienten obviamente culpables, sienten vergüenza y se esconden. Ante las preguntas de Dios, Adán trata de excusarse trasladando la culpa a Eva. El pecado ha distanciado al hombre de Dios. Pero también a los hombres entre si. Quizás el pecado sea la razón del paradójico hecho de que el amor sea sufrido. Ahora cuesta mucho salvar unas distancias que originalmente no existían.
La mayor necesidad del hombre es superar ese sentimiento de separación, para abandonar la prisión de su soledad. El amor es la necesidad más fundamental del ser humano.
De ahí que una de las mayores promesas de Jesús sea la restauración de la unión con Dios en amor: “Os tomaré a mi mismo”
Las cuestiones trascendentales (y el amor lo es) nunca llegan a entenderse completamente. Y muy poco averiguaremos sobre el amor si nos olvidamos de una condición necesaria para su existencia.
Que el amor solo es él, solo puede realizarse como tal, desde la libertad. No como resultado de una compulsión. No puede obtenerse por la fuerza.
El amor ha de ser libre. Solo se da de verdad cuando puede hacerse libremente. Por eso el amor es un acto de fe. Es un poder que por si solo puede generar más amor del que había inicialmente. El amor se da así mismo y produce más de si mismo. El es su propio fruto.
Quizás esto pueda ayudarnos a entender por que Dios permitió la caída del hombre sabiendo de antemano lo que sucedería. Pensamos que si Dios es amor, muchas cosas serían distintas, pero no debemos olvidar que en el amor va implícito el término, libertad.
Dios también es el perfecto creyente, que pese a saber los riesgos de crear seres dotados de libertad, “creyó” en la superioridad y poder del Amor.
Jesús dice que él es el camino, la verdad y la vida, y que la verdad nos hará libres. Y aquí mientras tanto, nosotros, somos prisioneros de nosotros mismos. Nuestros propios rehenes. Sujetos a nuestras miserias. Que menos podíamos esperar de Dios. La verdad de su amor se llevó cautiva la cautividad, su amor vino a hacernos libres, por que amor y libertad siempre van de la mano, y por supuesto somos libres para amarle o no.
Juicio moral sobre nuestro error en el amor
No es que la gente piense que el amor carezca de importancia. En realidad todos estamos sedientos de amor. Vemos películas de amor, escuchamos multitud de canciones sobre amor, pero nadie se plantea que tenga algo que aprender sobre el amor, porque creemos que el amor es un placer o un precioso sentimiento con el que uno tropieza en la vida si tiene suerte. Pero en realidad el amor es un arte y como todo arte, su dominio exige conocimiento y esfuerzo.
El núcleo del problema está en identificar al amor con un objeto y no con una facultad. De lo que se deriva que estemos más preocupados en conseguir como ser amados, que en amar, en ganarnos el amor ajeno, en lugar de dar el ejemplo. Esto, con la visión materialista del mundo supone el culto al cuerpo, en vestirlo a la última, en ser atractivos físicamente, y así el amor deja de ser una facultad para convertirse en un objeto, es la materialización de una facultad.
Semejante conversión de una facultad en un objeto nos hace creer que el amor es sencillo, mientras lo que lo complicado sería encontrar alguien a quién podamos amar, alguien que se lo merezca.
No es difícil comprender como la empresa del amor es la que se empieza con más esperanzas en la vida, y sin embargo es en la que más fracasamos.
Juicio moral sobre el amor
“Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor… Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas”.
La capacidad para amar en nuestra sociedad actual es una excepción. El amor es un fenómeno marginal y aislado. El amor es el mejor de los bienes y el más escaso. Casi nadie ama a nadie, casi todos fingimos. Y no es por falta de tiempo o por exceso de ocupación, simplemente nuestro ego nos ha hecho perder; estamos absortos en producir beneficios, gozar y consumir. Estamos propensos a consumir artículos y objetos materiales, hemos confundido los medios con los fines.
Todas las actividades humanas están subordinadas a metas económicas conducentes al éxito personal y el bienestar material. Solo se piensa en estar bien alimentado, bien vestido y tener mucho de todo, perdiéndose interés en la cualidad más importante que distingue al ser humano y que reside en sus facultades superiores; y es la capacidad para amar.
En un mundo basado sólo al interés personal, dominado por el orgullo, la avaricia, la mentira, la hipocresía.... el hombre corriente llega a la conclusión de que el amor es una utopía y que lo mejor es vivir participando del fraude general del que casi todos somos testigos y autores. Como se suele decir; vivir y dejar vivir. ¿Es esto amor?
Hasta tal punto es la confusión que hemos llegado a identificar al amor con la equidad. La equidad significaría tratar al prójimo con respeto y justicia, pero no implica amarlo. El amor es superior porque significa sentirse responsable del prójimo, uno con él. El amor significa compromiso sin garantías, dar sin esperar. El amor es todo un acto de fe, porque el amor todo lo cree, todo lo espera.
La sociedad moderna ha convertido al hombre en una gran masa de consumir, de gustos estandarizados, de comportamiento modificable y anticipable, dispuestos a ser guiados y programados, y con todo, conseguir que se sienta libre. El resultado es un numero no un individuo, un ser enajenado de si mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. A causa de esto el hombre se siente terriblemente solo, aunque tratamos de estar tan cerca de los demás como sea posible, pero al no vencer el sentimiento de separación surgen la angustia, la inseguridad y la depresión, males que pueden llegar a afectar al 25% de la población.
Pero la sociedad ha desarrollado sus propios recursos, alienantes por supuesto, sucedáneos del natural sentido de trascendencia y anhelada unidad para que el hombre pueda olvidarse de ellos. Es la poderosa industria del entretenimiento, la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones, de productos nuevos e inútiles, para ahogar las voces del alma, y callarla a golpe de decibelios, calorías o dólares. El hombre confunde la felicidad con el ansioso consumo de nuevos objetos, espectáculos, sensaciones, comidas, bebidas, cigarrillos, películas..... Todo se consume, todo se traga. El mundo es una gran manzana a la que todos quieren pegar el mejor bocado
Todo es objeto de intercambio y consumo, desde lo material a lo espiritual
El hombre de hoy se ve forzado a identificarse con una inversión, de la que ha de obtener el máximo beneficio. Su finalidad principal es el intercambio ventajoso de sus aptitudes, conocimientos y bagaje personal con otros individuos igualmente ávidos de lograr un intercambio conveniente y equitativo
Para nuestro hombre moderno la vida carece de finalidad, salvo la de ir tirando, carece de principios, salvo el del intercambio equitativo, y carece de satisfacción, salvo la de consumir
Para Sigmund Freud, la satisfacción plena y desinhibida de todos los deseos e instintos, particularmente el sexual, asegurarían la salud mental y la felicidad. Pero los hechos clínicos han probado que personas dedicadas por entero a la satisfacción física sin restricciones no son felices, y a menudo sufren graves traumas y conflictos neuróticos. Porque la satisfacción completa de los instintos no solo no constituyen la base de la felicidad, sino que ni siquiera aseguran la salud mental
Pero en una cultura en la que el éxito material constituye el valor predominante, tanto tienes, tanto vales. No debe sorprendernos que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema. Así una mujer, o un hombre atractivos son el producto mas demandado en el mercado del amor.
martes, 7 de octubre de 2014
Actitud
Tu forma de caminar
¿Qué llevas en tu bolso?: CENTRO DE PODER
Outfit: Tacones
Tu sonrisa
¿Cómo bailas?
Labios
Amistades
La postura
El cabello
lunes, 6 de octubre de 2014
Las mujeres son como las manzanas
Ellos también tienen sentimientos
Ser independientes
Ser femenina
Ser completa
Presentación personal
domingo, 5 de octubre de 2014
Juzgar tu apariencia
Características que te hacen ser única
Ser doble cara
No mostrar interés
>> No me pasa absolutamente nada… <<
Traducción:
“Tengo ahora mismo un problema e intento solucionarlo. No necesito que me ayudes, si necesitara tu ayuda, parecería débil. Por eso TAMPOCO quiero que me ofrezcas tu ayuda“.
>>Te quiero<<
Traducción:

Depende del MOMENTO. Si lo dice después de pocas semanas significa que lo único que quiere es sexo, o que hace una eternidad que no ha estado con una mujer. O las dos cosas. Si lo dice al menos después de medio año, es que realmente lo siente.
>>Estás estupenda/preciosa/hermosa<<
Traducción:
Los cumplidos de los hombres suelen ser 98% ciertos cuando salen de ellos. Puedes quedarte tranquila y sentirse halagada, él realmente lo piensa.
Para atraer hombres se sirvan para de su cuerpo.
El amor verdadero es todo lo que importa.

Un maravilloso y extenso estudio de 75 años llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, demostró que el amor es todo lo que realmente importa en la vida. Las experiencias a largo plazo durante la existencia de los participantes revelaron que su felicidad y el cumplimiento de sus metas personales giraban en torno al amor o simplemente a la búsqueda del amor.













